Un widget con IA que se pega en tu web, responde a cualquier visitante al instante y capta leads mientras tú atiendes el negocio. Integración en 48 horas.

Un comercial digital embebido en tu página que nunca cierra, responde en segundos y convierte visitas en contacts.
Un solo fragmento de código en tu web y el chatbot aparece. Compatible con WordPress, Shopify, WooCommerce, Wix, Next.js o cualquier HTML. Sin tocar el diseño.
El bot aprende tus servicios, precios, horarios y políticas. Responde como alguien de tu equipo: con la información real de tu negocio, no con frases genéricas de plantilla.
Recoge email y teléfono de forma natural en la conversación, sin formularios fríos. Cada visita que duda en comprar deja sus datos y entra en tu lista.
Funciona de noche, fines de semana y festivos, en escritorio y móvil. El chatbot se adapta a la pantalla y siempre está a un clic del visitante.
Cada lead capturado se envía automáticamente a tu CRM o herramienta de email: HubSpot, Pipedrive, Mailchimp o Google Sheets. Sin copiar y pegar.
Cuando la consulta se complica o el visitante lo pide, la conversación pasa a tu equipo con todo el contexto. El cliente no nota el cambio.
Un chatbot web con IA es un asistente conversacional que se muestra como una burbuja de chat dentro de tu propia página web. Cuando el visitante llega, el bot saluda, resuelve dudas sobre servicios y precios, y guía hacia el siguiente paso: pedir presupuesto, dejar el contacto o agendar una llamada. A diferencia de un formulario estático, conversa: entiende lenguaje natural y se adapta a lo que cada persona pregunta.
No confundas esto con el widget de WhatsApp. El widget de WhatsApp abre la app de mensajería y saca al usuario de tu web; el chatbot web vive dentro de tu página y mantiene al visitante en tu entorno hasta que decides pasar la conversación a otro canal. Tampoco es el chat de WhatsApp Business: ese es un canal aparte que el cliente elige para escribirte, mientras que el chatbot web atiende a quien ya está mirando tu contenido. Y no se compara con el live chat humano: un operador solo puede estar en una conversación a la vez; el bot atiende a decenas de visitantes a la vez, 24 horas al día.
El montaje es sencillo. Se trata de un script embebible de unos pocos kilobytes que se añade al final del body de tu HTML, o de un iframe/librería oficial en plataformas como WordPress o Shopify. Es compatible con WordPress, Shopify, WooCommerce, Wix, PrestaShop y webs hechas a medida en Next.js, React o HTML estático. No afecta al SEO, no ralentiza la carga y se puede personalizar con los colores de tu marca.
¿Por qué convierte? Porque el 53% de los visitantes abandona una web si tarda más de 3 segundos en cargar información o respuesta. En la práctica, la mitad de tu tráfico se va sin que nadie le conteste su pregunta concreta: el precio real, si tienes hueco esta semana, si trabajas en su zona. El chatbot web cierra ese hueco en el momento exacto de la duda y capta el lead que de otra forma se habría ido a la competencia sin dejar rastro.
Además, cada conversación queda registrada: sabes qué preguntan tus clientes, qué les frena y qué información falta en tu web. Esa información es oro para mejorar tu oferta, tus landing pages y tu propio argumentario de ventas.
Rellenar un formulario es trabajo. La mayoría lo abandona a mitad. Sin conversación, sin contexto y sin respuesta inmediata.
Un solo agente a la vez, con horario. Fuera de esa ventana, el visitante espera o se va. Escala mal y cuesta caro.
Conversa, cualifica y captura datos a cualquier hora, en todas las visitas simultáneas. Integración en 48 horas y presupuesto cerrado.
Imagina un martes a las 21:40. Alguien entra en tu web desde el móvil, lee tus servicios y tiene una duda concreta sobre precios. No hay nadie contestando el teléfono y el formulario pide nombre, email, teléfono y empresa. Cierra la pestaña. A las 9 de la mañana del miércoles, ese mismo visitante ya ha pedido presupuesto a dos competidores. Esto pasa cada día en casi todos los negocios con web.
Con un chatbot web, esa misma persona escribe su duda y recibe una respuesta útil en segundos, a las 21:40. El bot le pregunta por su caso (qué necesita, cuándo, en qué zona) y, cuando la conversación va en serio, le pide el email o el teléfono de forma natural, sin formulario. El lead queda capturado en tu CRM esa misma noche y a primera hora tienes un mensaje con la conversación completa lista para llamar.
Los números lo dejan claro: la mitad de las visitas se van si no reciben respuesta rápida, y la mayoría de las webs pequeñas no contestan fuera del horario laboral. Un chatbot web no solo evita esa fuga, sino que multiplica las oportunidades de cada campaña: si inviertes en SEO o anuncios para traer visitas, ¿por qué dejar que la mitad se marche sin dejar ni un email?
Y no es solo captar nuevos. El chatbot también reduce la carga de tu equipo contestando las mismas preguntas de siempre: horarios, zonas de servicio, métodos de pago, disponibilidad. Tu tiempo se va en cerrar ventas, no en teclear respuestas repetitivas.
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